Tom Sachs, en busca de la nueva identidad de la cultura pop

Comenzó ligado a la arquitectura, pero pronto supo que, pese a ser un campo amplio, sus intereses artísticos estaban llamados a abarcar muchos más terrenos. Si hay que buscar una palabra para definir su trabajo, habrá de utilizarse bricoleur, término que él mismo utiliza con frecuencia. La raíz de este término viene de bricolaje, es decir, realizar tareas utilizando principalmente tus propias manos.

Sus trabajos más destacados coinciden en la búsqueda de una subversión de la iconografía de nuestra cultura predominante. Aunque ahora de alguna forma también lo hace, durante la década de los 90 alcanzó gran relevancia realizando un proceso de reconstrucción de elementos pop para darles una contextualización nunca vista. En esta etapa da forma a obras como ‘HG’ (Hermès Hand Grenade), una granada de mano totalmente repleta de logos de la firma Hermès, ‘Prada Toilet’, un inodoro de color negro con varios logos de Prada, o ‘Chanel Chain Saw’, una motosierra que luce en gran tamaño el nombre de la marca parisina.

Además de este amor por la cultura pop, no hay que olvidar el uso y la importancia que tiene en sus creaciones los materiales reciclados. Sachs está muy concienciado con el mal uso que se hace de la basura, por lo que en su discurso casi siempre se parte de materiales desechados que transitan por un camino de pérdidas y ganancias hasta convertirlos en objetos con nuevos usos. Esto es algo que se puede ver en su estudio, un lugar que parece transportarte a otro mundo. En un artículo publicado en New York Times, Arthur Lubow lo definió de una forma realmente acertada: “el Sr. Sachs es una combinación de Rikyu y Wall-E de Pixar. Él preside un reino en el que la basura se convierte en tesoro sin dejar de ser basura”.

Pese a tener la narrativa de su arte muy asumida, no pierde la conexión con el presente. Y es que, el mismo que critica la cultura y realiza acciones para combatirla, convive con ella e incluso hace uso y disfrute. Es una contradicción que, casi en la totalidad de las ocasiones, va de la mano. “Como en McDonalds. Compro en Chanel. Me gustan estos lugares tanto como los odio por destruir nuestro mundo. Pero el punto es que están ahí afuera, es real y no va a desaparecer. Así que cuento más podamos estar en contacto con lo que está sucediendo con nosotros mismos y con el mundo, mejor podremos evitar ser víctimas de él”, comenta Sachs.

Tom Sachs: A Space Program

Desde 2007, el polivalente artista está llevando a cabo su propio programa espacial de tamaño natural. La obsesión de más de una década se vio por fin hecha realidad, logrando un viaje artesanal al planeta rojo que muestra de primera mano un estudio sobre los métodos de trabajo. La obra Space Program 2.0: MARS fue estrenada en el Park Avenue Armory de Nueva York en 2012, compartiendo una construcción que, junto a su equipo, realizaron guiados por la filosofía del bricolaje al construir con recursos disponibles pero limitados. Toda una demostración de lo que que se convertiría en necesario para la supervivencia, exploración científica y colonización en entornos desconocidos.

A esta iniciativa también le acompañó una película, que hace las veces de registro de la obra creativa y de de una historia paralela que tiene como protagonistas a dos astronautas enviadas a Marte en búsqueda de respuestas a la última pregunta de la humanidad: ¿estamos solos?.

El nacimiento de NIKECraft

Es evidente que ante una propuesta tan innovadora, marcas como Nike mostraran su curiosidad e intentaran establecer lazos con el artista norteamericano. Y aquí entra exactamente la conciliación entre una crítica al consumismo y una convivencia con una sociedad moderna completamente sometida. La unión de ambas entidades recibe desde 2012 el nombre de NIKECraft, creada con el objetivo de crear diferentes cápsulas artesanales con la sensibilidad del diseño que aporta Sachs y siempre con el viaje espacial como contexto.

Lo que pretendía Nike estaba lejos de simplemente colocarle al frente de un equipo de diseñadores. Sus pretensiones iban más allá y realmente querían ahondar todo lo que pudieran en el tema del rendimiento y la estética de los programas espaciales, estableciendo argumentadas semejanzas entre los astronautas y los atletas de élite. La desmesurada capacidad de sacrificio, esfuerzo y resistencia que ambos tienen que soportar justifica el uso exclusivo de materiales que nunca se utilizaron antes en ropa deportiva. Por ejemplo, las primeras Nike Mars Yard se fabricaron con Vectran y otros materiales tomados de bolsas de aire automotrices, velas principales para embarcaciones y el traje espacial en sí.

La funcionalidad ha sido pieza fundamental en los diseños de NIKECraft, incluyendo en la silueta piezas que resultarían útiles en el viaje a través del espacio, como un paracord que puede hacer las veces de torniquete o una cremallera como contenedor de almacenamiento. Esto no ha frenado que el aspecto visual resultara increíblemente llamativo y que en estos momentos la primera versión sobrepase los 10.000 euros en reventa y la segunda, más reciente, tenga un precio medio superior a 5.000 euros.

Sachs aterrizó en el arte de una manera natural, encontrando su mejor estado anímico cuando usa las manos al crear sus obras. Por sus últimos movimientos, puede que todavía tenga trabajo de camino a Marte, pero lo que es seguro es que aún le quedan muchos centímetros aquí, en la Tierra, para continuar explorando.