Stringr, el presente del periodismo

Dicen de Stringr que es el Uber del periodismo. Una plataforma creada para que cualquier camarógrafo, aficionado o profesional, pueda cubrir y ofrecer en tiempo récord, material de audiovisual en un punto concreto del planeta para a medio o agencia.

Jeff Jarvis ya se desquitó en su libro El fin de los medios de comunicación de masas, donde sacudía al sector del periodismo por su agenda, su torpe capacidad de actualización y por su mala gestión de los recursos. Cualquier telediario estaba compuesto por grandilocuentes temas, que no se diferenciaban en nada con los de otra cadena de noticias, pensadas más para el entretenimiento que para la información; una enorme franja de espacio dedicada a la sección de El Tiempo; y equipos de enviados especiales para cubrir noticias con poca o ninguna trascendencia periodística. Ante esta innegable situación él ya vaticinaba dos cosas: con un smartphone todos somos reporteros (el modelo de TMZ es más que rentable), junto con la importancia de los medios hiperlocales. Estas eran las palancas clave para reducir en cientos de dólares el gasto de los castigados medios de comunicación y ofrecer noticias de interés en tiempo real, para dependiendo qué comunidad o localidad. String así se ha convertido en el presente del periodismo y en la herramienta fundamental de cualquier medio, hasta el punto del surtir de contenido a Getty Images, recientemente a Reuters en UK y pronto en Francia y Alemania.

Ciertamente la aplicación se comporta igual que Uber, tras el registro hay una primera segmentación del perfil por capacidades y cualidades, que más adelante irá evolucionando en función de la calidad del contenido y las valoraciones de los clientes. A partir de aquí, sabiendo su localización, tráfico y aptitudes, el equipo de Stringr envía el brief al camarógrafo más adecuado para el trabajo, que deberá ejecutar y subir el material a la plataforma lo antes posible. Para terminar, si el contenido es correcto, se ejecuta el pago que se recibe al día siguiente.

Como vemos, la inmediatez y la calidad mandan más que nunca en un sector que se creía muerto pero que cada vez está más renovado gracias a nuevos modelos más ágiles.