Lili Kobielski, la realidad de lo invisible

Toda obra se puede dividir entre lo que se ve y, en un plano secundario pero muy presente, aquello que no se ve. Lo que se conoce por denotación y connotación. Dentro de esta última, entra en juego la intención o propósito con el que se ha llevado a cabo la creación, algo que en ocasiones es inabordable y etéreo, exigiendo un trabajo todopoderoso de aquel que está enfrente, y otras es tan transparente que se produce un profundo diálogo sin necesidad de palabras.

La fotógrafa Lili Kobielski se propuso denunciar la situación de los enfermos mentales recluidos en cárceles en el estado de Illinois, haciendo evidentes los recortes que afectaron a los fondos para servicios salud mental entre 2009 y 2012. Nos detenemos en una serie fotográfica contada en primera persona que pone una necesaria atención en los más vulnerables y olvidados.

Una ignorancia que deja huella

Fue a finales del 2015 cuando se adentró en el Departamento de Correcciones del Condado de Cook, en Chicago, para tomar retratos de los presos de uno de los centros de detención preventiva más grandes del mundo. De media se contabilizan ocho mil reclusos cada día dentro de estas instalaciones, por lo que se enfrentaba a un arduo trabajo de humanización de una realidad que en ocasiones se reduce meramente a gráficas y porcentajes.

Todo lo que está relacionado con la salud mental es, en pleno siglo XXI, un tabú. En la formación académica tradicional, nos enseñan de forma progresiva a sumar, a hacer raíces cuadradas y a identificar las partes de una oración subordinada, entre otras muchas, pero no hay espacio para la gestión de emociones. Y es que una parte realmente importante del problema es la creencia de que lo físico es más importante que lo mental, debido a la cantidad de prejuicios y estigmas que sitúa a este segundo a años luz de ser un concepto natural.

Por ello no sorprende que en el periodo anteriormente mencionado de tres años se recortaran 113.7 millones de dólares, según un informe de la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales, y, en la misma etapa, aumentaran en un 19% las visitas a la sala de emergencias para pacientes con crisis psiquiátricas. Es una de los hechos por los que el trabajo de Lili se hace tan imprescindible.

 

Creación de conciencia libre de eiségesis

Las vidas de estas personas que cumplen condena en Cook se documentan en ‘Refuse for the Devil to Take My Soul: Inside Cook County Jail’, un trabajo que evidencia la creencia en el poder de la fotografía para contar historias.

Gracias al apoyo de Narratively y la organización sin ánimo de lucro Vera Institute of Justice, pasó dos semanas en la cárcel en noviembre de 2015, pudiendo más tarde ampliar este tiempo al contar con la aprobación de ambas parte para dar forma a un proyecto de libro que tiene como objetivo humanizar los problemas del encarcelamiento masivo y el déficit de atención que recibe la salud mental en los Estados Unidos.

Y es que detrás de los números de identificación por los que se les conoce de puertas para dentro hay personas criadas en un entorno desestructurado, con seres queridos que esperan fuera y una serie de relatos en los que casi siempre reina a partes iguales el desconsuelo y la esperanza. Para amplificar sus voces decidió que todos y cada uno de los retratados formaran parte activa del momento contestando a la la pregunta “¿Cómo te gustaría que te fotografiaran?” y transcribiéndolas literalmente en el libro.

El peligroso cruce que provocan las intersecciones entre miseria, raza, enfermedad mental y encarcelamiento masivo conforman un ejemplar disponible en la página web oficial de la fotógrafa neoyorquina.