Inteligencia Artificial: ¿El fin de la creatividad? Entrevista a David Alayón.

La imparable carrera de la Inteligencia Artificial cada vez abre más debates por su inminente presencia en nuestras vidas: el control de las grandes multinacionales sobre su uso; cómo debe ser integrada en una sociedad humana; el uso militar; o el debate que tiene a la industria creativa algo nerviosa, el cada vez más capacitado sistema de aprendizaje cuasi emocional o racional que está adoptando la IA.

Ya se daba por sentado que al fin de la era industrial le seguían procesos automatizados, donde el humano era prescindible. Pero también dábamos por supuesto que cualidades como el razonamiento o la creación eran nuestro as en la manga y diferenciación frente a cualquier otra especie o robot. Pero cada vez son más las noticias que hacen una llamada de atención alertándonos de algo más importante que un cambio cultural y social.

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· Obvius un colectivo que pinta cuadros a través de su propio algoritmo.
· La IA acaba la sinfonía inacabada de Schubert.

Con estos titulares parece desvanecerse el gran diferencial que podíamos tener frente a las máquinas. La sensibilidad, la capacidad de trasladar emociones, una idea o una visión a través de cualquier arte parece tambalearse como el oficio de un artesano. Y es que a través de la creatividad computacional, el sofware aprende un comportamiento que sería considerado creativo en seres humanos, dando respuesta a desarrollos autónomos. Por ello, ante este impasse, hemos querido tener la opinión y visión de David Alayón, quien fue Responsable de Proyectos de Innovación del Grupo Inditex hasta finales de 2018 y actualmente es Cofundador y CIO de Mindset y de Innuba.

La RAE lo define como “la facultad de crear” pero para ti ¿qué es la creatividad?

D: Para mí la creatividad siempre fue una habilidad exclusiva del ser humano y aunque aún sigue estando muy ligada a nosotros, creo que podemos dividirla en diferentes niveles que van desde la creación de algo apoyado en códigos existentes (visuales, verbales…) hasta la creación de algo totalmente nuevo, genuino y original. Los niveles más bajos de creatividad creo que ya no son exclusivos de los humanos pero los más altos lo siguen siendo y lo seguirán siendo durante muchos años, convirtiéndose en uno de los mayores valores en el futuro.

Hoy por hoy ¿cómo afecta la creatividad y la IA a tu día a día?

D: Yo llevo toda mi vida dedicado a la innovación y aunque de momento la creatividad y la Inteligencia Artificial no han confluido en mis proyectos, ambos tienen bastante protagonismo. Por un lado, la creatividad forma parte del proceso de innovación, teniendo especial peso en las fases divergentes de búsqueda de nuevas soluciones o ideas. Por otro lado, llevo tres años desarrollando proyectos que tocan en mayor o menor medida la Inteligencia Artificial y aunque ahora mismo no tengo ninguno en marcha, mi (y nuestro) día a día está totalmente condicionado y guiado por inteligencias artificiales, desde las rutas de Google Maps hasta el contenido que consumimos en Netflix. Como decía, en mi caso aún no han confluido ambas pero estoy deseando que eso pase.

¿Crees que pronto compartiremos oficina, ideas o  debates con una IA capaz de responder a desarrollos creativos?

D: Habría que definir lo que es “pronto”. Ahora mismo podemos encontrar muchos casos de Inteligencia Artificial aplicada a procesos creativos pero en un entorno de laboratorio. IBM Watson probablemente sea el que tiene una mayor visibilidad, ayudando en el proceso de creación de nuevos perfumes o en el montaje de nuevos tráileres para el cine. También podemos ver algunos avances en verticales técnicos como puede ser la abogacía o la banca, donde ROSS Lawyer o los roboadvisor están ayudando a la toma de decisiones en juicios o en inversiones respectivamente. Creo que tardaremos como mínimo hasta el 2025 en llegar a tener un debate enriquecedor o un brainstorming con una inteligencia artificial, pero llegaremos.

¿Qué cualidad o capacidad te parece importante destacar del ser humano frente a la AI?

D: Creo que hay capas que ahora pertenecen a la creatividad que ya pueden ser desarrolladas por una inteligencia artificial y que, quizás a futuro, van a ser sustituidas por las mismas. Las que están basadas en conocimiento actual, son creaciones incrementales y tienen un desarrollo automatizable. Es el caso de las composiciones musicales para bandas sonoras de películas de acción o los dibujos abstractos que se imprimen de manera industrial para tiendas de decoración. Pero el pensamiento genuino, el sacar algo totalmente nuevo de un conjunto de experiencias no ponderables o medibles, seguirá siendo un valor del ser humano. Lo mismo con la búsqueda de soluciones a problemas complejos en entornos caóticos y desorganizados. Y finalmente la empatía y todo lo que gira alrededor de ella, desde el universo que gira alrededor de los cuidados hasta los acompañamientos más humanos: coaching, psicología…

¿Crees que habrá hueco para todos? ¿Dónde establecerías el límite entre las funciones de un ser humano y un robot?

D: Yo creo firmemente que hay y habrá hueco para todos. Me gustan las visiones de futuro que ven a los robots y las inteligencias artificiales al servicio de los humanos para aumentar nuestras capacidades. Nosotros somos muy buenos trabajando en entornos caóticos y desorganizados, generando pensamientos genuinos y originales, moviéndonos en planos más sentimentales y profundos… Y las máquinas son muy buenas en cálculos, resolviendo problemas basados en datos, en entornos estructurados y sistémicos. Creo que hay una simbiosis clara y hay autores como Kasparov con su teoría de los centauros o Kai-Fu en su libro “AI Superpowers” y términos como Agentive Technology o Multiplicity, que caminan justo en esta línea.

Continuando con la anterior pregunta ¿Cuál sería tu escenario perfecto? ¿Y el peor?

D: Al igual que creo que en el futuro habrá hueco para todos, tenemos que tomar las decisiones correctas ahora para que este futuro sea posible. Como ha pasado en otras revoluciones industriales y épocas de cambio, hay muchas personas a las que esto les va a afectar mucho, por ejemplo a nivel laboral. Pero creo que vivimos un momento en el que la consciencia social está más presente que nunca y si lo vinculamos con la tecnoética y la prospectiva estratégica, podemos plantear escenarios futuros, valorar posibles impactos y trazar estrategias para hacer los futuros preferibles más probables. Es decir, el futuro no es algo que pasa sino que está en nuestra mano construirlo y no dejar que caiga en una distopía al estilo Black Mirror. El escenario ideal sería que los robots y la Inteligencia Artificial generasen suficiente abundancia para erradicar los principales problemas y tensiones sociales actuales: hambre, pobreza, trabajo precario… Y la calidad de vida de todos creciera de forma exponencial. Y el peor escenario posible no sería la autodestrucción (como muchos pueden pensar) sino una espiral de agonía como esclavos de las máquinas que hemos creado para luchar por nuestra propia supervivencia. Me encanta el término de Gerd Leonhard de “HellVen” y es que el cielo y el infierno están a tres o cuatro decisiones malas en el futuro.

¿Qué idea vale más, la de un humano o la de un robot?

D: Esta pregunta tiene trampa 🙂 Yo creo que el valor de una idea está en la aplicación de la misma más que en su origen. A mí no me importaría si la idea ha salido de un humano o de un robot siempre y cuando cumpla su cometido: resuelva un problema si es innovación, sea algo bello y conmueva si es arte.

Hay creatividad detrás de un software creativo. ¿Deberíamos entonces valorarlo de manera equitativa?

D: La creatividad tiene muchísimo niveles, es una gama de grises más que un valor binario. Un desarrollador puede ser creativo en su código, al igual que un financiero puede ser creativo en su forma de afrontar un Business Plan. De hecho, muchas veces se aplica más creatividad a una de estas tareas, aparentemente no creativas, que en tareas puramente creativas como en el mundo de la publicidad, por lo genuino del pensamiento o lo novedoso del resultado. Al igual que en la pregunta anterior, yo valoraría la creatividad y las ideas resultantes independientemente de dónde hayan surgido.

¿La intencionalidad es un mérito? Debe ser valorada frente a un robot ¿Y la improvisación?

D: Estoy convencido de que a futuro los robots y la Inteligencia Artificial tendrán intencionalidad, es decir, realizarán acciones de forma deliberada para alcanzar un fin concreto. Lo mismo que nosotros. También ocurrirá lo mismo con la improvisación, tanto en la realización de acciones no previstas como de acciones concretas de improvisación, es decir, dinámicas creativas dentro de un marco reglado como una improvisación de jazz o una improvisación humorística. Otra pregunta diferente sería plantearnos “para qué”. De hecho, creo firmemente que el “para qué” va a ser la gran pregunta del futuro. No creo que porque podamos, debamos; y sí creo que todo lo que hagamos debería tener un propósito claro, conscientemente pensado y debidamente razonado.

Después de esto, ¿cómo definirías la creatividad?

D: Sigo pensando lo mismo que al principio 🙂 La creatividad es la capacidad de crear algo nuevo, pero este proceso de creación tiene diferentes capas (escala de grises) cuyos niveles inferiores han sido alcanzados por inteligencias artificiales. Por este motivo, creo que la creatividad en su conjunto irá perdiendo valor poco a poco, pero también creo que los niveles más avanzados de creatividad, como el pensamiento genuino, pasarán a tener un valor incalculable, pasando a ser una de las skills más valoradas y uno de los principales activos de los humanos.