Impresión 3D, más necesaria que nunca

El Covid-19 ha traído consigo significativos cambios que afectan al día a día, pero también otros que, con la perspectiva del tiempo, iremos apreciando a medio y largo plazo. Un cambio de paradigma que más que afrontarlo con miedo debemos hacerle frente como si de un reto se tratara.

La búsqueda de soluciones a los problemas más inmediatos es una de las grandes preocupaciones, como la falta de material de protección, tanto para personal sanitario como para cualquier ciudadano que busca sentirse más seguro cuando no le queda otra alternativa que salir a la calle. Este hecho ha causado que sean muchos los que comiencen a buscar soluciones en Internet, haciendo del tag “Imprimir en 3D una mascarilla” uno de los más buscados.

Es un hecho que las empresas fabricantes de material sanitario no pueden hacer frente a la actual demanda de hospitales y residencias de la tercera edad. Y aquí es donde entra la impresión 3D como fuente de fabricación alternativa.

Empresas como Prusa, con sede en República Checa, han sido protagonista de iniciativas que no tienen otra intención que mostrar su apoyo al personal médico. En este caso concreto, su objetivo se ha centrado en la realización de protectores faciales, los cuales colocados sobre una máscara quirúrgica tradicional, protegen toda la cara y bloquea de forma más eficiente la propagación de gérmenes.

Ante este tipo de aciertos, que tuvieron máximo apoyo en países como Italia al ofrecer soluciones como la creación de válvulas para respiradores que precisaban los afectados por Coronavirus, muchos son los que reclaman mayor intervención de esta práctica para poner todas las barreras en momentos de máxima urgencia. Josef Prusa, fundador de Prusa, ha enviado un mensaje importante a la comunidad: “La impresión de respiradores puede no ser la mejor idea en este momento (…) Ninguno de los modelos disponibles actualmente se ha probado para asegurarse de que ofrecen las protecciones sanitarias, al menos ninguno de los que conozco (…) Los puntos clave son el sello, luego el filtro en sí y la forma en la que la máscara se adhiere a la cara: todo tiene que ser perfecto. La mayoría de nosotros imprimimos materiales rígidos que son difíciles de conformar a las juntas”.

Proteger a los que protegen

El confinamiento puede no resultar agradable, pero mucho menos lo es el tener que salir cada día a la calle para ir a trabajar a un hospital sabiendo que estás exponiéndote al contagio. De la importancia de salvaguardar la salud de los profesionales sanitarios nace una investigación de la que Prusa ya ha enviado diferentes prototipos para pruebas de campo. En condiciones normales, la empresa checa podría llegar a diseñar hasta 800 piezas por día, logrando aumentar el número a 4.000 piezas en circunstancias extraordinarias.

De manera local, cualquier persona con acceso a una impresora 3D podrá imprimirla desde el momento en el que sea validada por las autoridades correspondientes. Necesitarás solo dos horas para hacerlo, usar PETG, una banda elástica para unir los dos extremos de la máscara y una placa gruesa de plástico. Desde Prusa han lanzado un vídeo para explicar paso a paso cuál es el procedimiento.

En España, un grupo de expertos en impresión 3D ha puesto en marcha la iniciativa ‘3D Printing COVID-19 Task Force’, en la que se integran grupos de markers como Natural Machines, BCN3D, Copper3D o Intech3D, entre otros.

A través de las redes sociales, este tipo de proyectos se están dando a conocer de forma diaria dada su mención en cientos de miles de perfiles de aquellos que quieren compartir la noticia. Si tienes una impresora 3D y quieres ayudar, desde Seiyu recomendamos apuntarte en la página web de Coronavirus Makers para obtener archivos para descargar y todos los recursos necesarios.