Ruth Uve ha creado un espacio en Madrid tan multidisciplinar como ella misma. Estudio Báltico nació como un lugar donde su creadora pudiera trabajar y exponer su trabajo. Hoy, además, se compone de una tienda que da cabida a productos de diseño llegados de todos los lugares y un espacio de coworking en el Barrio de Las Letras.

Esta diseñadora industrial siempre ha buscado la experimentación en formas geométricas, materiales y colores para conseguir como resultado muebles que se adapten al dueño. Piezas con personalidad, que ella cataloga de “diseño para humanos”, productos útiles y a medida. Movida por esta corriente original, decide buscar un espacio en el que su obra pueda estar en contacto con la calle y la gente. Salir de un taller aislado y acercar su concepto al movimiento de la ciudad. Es entonces cuando la búsqueda de un nuevo lugar para Estudio Báltico le lleva a Costanilla de los Desamparados 6 obligándola a readaptar sus ideas. El rumbo le llevo a un espacio que sintió que era ‘el sitio’, pero había un inconveniente: le sobraban metros cuadrados. Pero, en vez de seguir arrastrando un concepto inicial lo hizo evolucionar, transformando así su modelo de negocio. Estudio Báltico ya no sería solo un taller-showroom, también habría lugar para una tienda con productos de estudios emergentes, y para un espacio de coworking de 8 puestos.

Pese a no tener una formación de administración o ADE, este proyecto vivo es un ejemplo de creatividad empresarial que, pese a las numerosas trabas y pocas ayudas que ofrece el Estado – apuna Ruth- , ha encontrado su sitio.