Enjoy Pelayo Street. Moda, diseño y arte de calle

Amaya Scola y Marianna Rivero de '101 Maisons d´Esprits Créatifs'

Amaya Scola y Marianna Rivero de ‘101 Maisons d´Esprits Créatifs’

En el madrileño barrio de Justicia, más conocido por el barrio de Chueca, se encuentra situada la calle Pelayo, una estrecha travesía de cuatrocientos cincuenta metros de largo que comienza su andadura en la calle Gravina, y que va a dar con majestuosidad a la Calle Fernando VI, gracias a la guinda modernista del Palacio de Longoria.

Siendo una calle con historia desde el siglo XIX, en los años noventa y principios de los dos mil se convirtió en territorio favorito de jóvenes y adultos que iban a recalar a la zona en sus salidas nocturnas. En la actualidad, lejos de ser aquel centro de jolgorio y concentrado de largas filas de espera para entrar en locales y discotecas de moda tan míticas como la ‘Soul Train’ o ‘La Botellita’, la calle Pelayo se ha transformado en una atractiva y agradable vía donde conviven comercios de toda clase, galerías de arte, locales de belleza, de interiorismo y de restauración con un estilo propio y muy singular. Gran culpa de esta asombrosa regeneración vecinal la tiene el colectivo Enjoy Pelayo Street, un grupo formado por algunos de los comerciantes del tramo que comprende la calle Gravina hasta Fernando VI.

 

Noel e Iván, de 'Con Calma'

Noel e Iván, de ‘Con Calma’

 

Enjoy Pelayo Street surge de la unión de algunos propietarios de las tiendas dispuestas en este recorrido, estos decidieron agruparse para darle un toque más atrayente a la mentada vía pública. El objetivo es que el viandante disfrute del arte, el diseño, la moda, la belleza y la gastronomía en un mismo paseo, de manera tranquila y con los ojos bien abiertos y expectantes a las nuevas tendencias. Los fundadores del colectivo son todos emprendedores, artistas, modernos artesanos y jóvenes diseñadores interesados en potenciar la calidad de los productos con la etiqueta made in Spain y made in Madrid, y ofrecer artículos exclusivos, dándole al cliente una experiencia de consumo única.

 

Paula Valcárcel, de 'Et...Bang'

Paula Valcárcel, de ‘Et…Bang’

 

Entre los fundadores se encuentran Noel e Iván, creadores de ‘Con Calma’ (Pelayo, 72), la boutique que promueve la “revolución tranquila” para los rituales de belleza, en un espacio que antaño fue una carpintería y que ahora se ha reconvertido en una cálida peluquería y tienda de productos naturales. Al frente de ‘La importadora Shop&Gallery’ (Pelayo 60), otra de las tiendas precursoras del movimiento, se encuentra Cristina, quien dirige este establecimiento multimarca y espacio de arte para que los artistas contemporáneos y emergentes puedan mostrar su trabajo al público a pie de calle. Un poco más hacia arriba, detrás de ‘et…bang!’ (Pelayo 66), la tienda de bolsos de piel y de artículos únicos y personalizados, se encuentra Paula Valcárcel, una joven diseñadora que en el año 2015 se lanzó a la filosofía del slow fashion con la inauguración de este espacio y quien también es parte del colectivo. El tándem perfecto lo forman Amaya Scola y Marianna Rivero, copropietarias de ‘101 Maisons d´Esprits Créatifs’ (Pelayo, 48), la “casa de las mentes creativas”, donde tienen como principio básico el llamado “101”, potenciando los nuevos talentos de la moda y haciéndose entender a través de los clásicos, albergando múltiples y selectas colecciones de moda a lo largo del año. Justo al otro lado de la acera, Guille García Hoz también contribuye desde los inicios con Enjoy Pelayo Street, el diseñador le pone la decoración y el gusto a la calle con ‘Hola Guille’ (Pelayo 43), el shoproom y estudio del interiorista, donde se pueden encontrar desde papeles pintados hasta cerámica nueva o usada y solicitar proyectos de decoración para locales de todo tipo.

 

Guille García-Hoz, de 'Hola Guille'

Guille García-Hoz, de ‘Hola Guille’

Desde ese momento y hasta ahora, Enjoy Pelayo Street se ha convertido no solo en un colectivo, sino en un movimiento que mantiene vivo el pasaje madrileño, con un borboteo de propuestas culturales y artísticas a lo largo de todo el año, a la que se han van sumando con el paso del tiempo nuevos comercios de la calle. Estas propuestas transforman a menudo los locales comerciales en salas de conciertos improvisadas, en coloridas galerías de arte, catas, degustaciones gastronómicas y cócteles de productos nacionales. Así, la calle que antes daba hospicio nocturno a las masas que por allí se dejaban caer en busca de la marcha de la capital, actualmente deja paso en sus aceras a otro tipo de ocio gracias a la cooperación entre vecinos y comerciantes.

 

Cristina, de 'La Importadora'

Cristina, de ‘La Importadora’