Entrevista a la diseñadora editorial Natalia Arnedo

La diseñadora editorial Natalia Arnedo, con el inicio de la cuarentena, comenzó a utilizar su perfil de Instagram como un canal de divulgación. Con pequeñas píldoras nos ha ido recordando y descubriendo la importancia de este trabajo y su complejidad. Un arte que cuanto mejor esta ejecutado, mejor armoniza la lectura y más desapercibido pasa.

Desde Seiyu la hemos entrevistado para conocer más sobre ella, sus inquietudes y su opinión del diseño nacional.

+Preséntate como te gustaría que recordaran.
Hola, mi nombre es Natalia, me chiflan los gatos, la botánica y la fotografía instantánea, pero lo mío de verdad son los libros (o cualquier cosa con letras que se le parezca).

+Hay veces que son una sucesión de casualidades, otras veces una influencia, otras simplemente te encuentras con ello de repente y te atrapa. En tu caso ¿en qué momento decidiste que te querías dedicar al diseño editorial?
Aún recuerdo cuando se rieron de mí el primer día de la carrera, durante la presentación, por decir que «quería ser diseñadora gráfica freelance». Y aquí estoy, algo más de medio lustro después, donde quería estar (al menos en cuanto a lo de ser freelance y trabajar a mi aire, sin jefes). Dentro del diseño gráfico tenía claro que quería dedicarme a algo cultural, y cuando empecé a estudiar tipografía y diseño editorial sentí verdadera fascinación por este mundo. He de confesar que el «vil espíritu» de la publicidad es de lo que menos me gusta dentro del diseño gráfico. Me fascina el poder que puede llegar a tener sobre la mente humana pero, sin duda, no quiero formar parte de ese juego.


+¿Qué influencias crees hubo en tu entorno para elegir esta carrera?
Desde pequeña en casa siempre nos han inculcado mucho el gusto por el arte. Cuando era una cría pasaba horas dibujando; aún conservo montañas de blocs y libretas llenas de mis imaginarios. Tampoco han faltado nunca los libros. Y ya en la adolescencia decidí que quería enfocarme en el diseño gráfico. Aunque mi otra gran pasión es la Biología, decidí dejarla como una afición y elegir el diseño gráfico como mi oficio. Soy de ir a tiro fijo y marcarme objetivos: y mi objetivo era ser diseñadora gráfica especializada en editorial.

+Entre otras, en el proceso de un creador se dibujan varias fases muy representativas que pasan por el aprendizaje; la búsqueda y definición de un estilo; o la experimentación. ¿En qué punto te encuentras?
Yo creo que, ante todo, los diseñadores gráficos (y editoriales por extensión) somos técnicos, no artistas. Estamos aquí para satisfacer la necesidad de un cliente. En mi caso, diría que no tengo un estilo definido, voy saltando de una cosa a otra en función de lo que necesita el cliente (y del presupuesto que haya, eso también influye) y de lo que me inspire. Me encanta investigar, conceptualizar y dar la mejor solución posible… Este proceso afecta tanto al diseño de una cubierta, que a simple vista es un trabajo más creativo, como a nivel de maquetación. Crear diseños que envejezcan bien es lo que más difícil me parece, reconozco.

+Cuéntanos sobre tu “dieta” creativa. ¿Qué alimenta tu inspiración? ¿A qué medios, personas o momentos recurres para recargar?
Creo que una de las minas de oro que más me gustan de internet es Pinterest. Soy bastante hogareña y vivo entre un diminuto pueblo rodeado de sierra en Granada y la cosmopolita Málaga (que es donde me formé). Busco mi inspiración en los libros e internet; un simple meme o una obra de arte pueden darme ideas para el diseño de una cubierta. También charlar e intercambiar opiniones con colegas del gremio del diseño y la ilustración ayuda mucho a mejorar y ver las cosas que haces con nuevos prismas. Y siempre pido segunda opinión a gente ajena al tema, que son los que van a «consumir» el producto.


+Has cambiado la estrategia en tu Instagram. Ahora eres como la Constitución para cualquier diseñador editorial. ¿Qué motivó este giro? ¿Está cumpliendo tus objetivos?
Jajajaja, muchas gracias por el cumplido pero creo que es algo exagerado. Hasta que comenzó todo esto del covid-19 mi Instagram era un expositor de mi portfolio sin demasiados alicientes, pero con eso de tener que pasar 24/7 en casa tuve algún que otro cortocircuito cerebral que me empujó por fin a darle una vuelta. Y pensé que la mejor manera era poner mi granito de arena para hacer más amena la situación. De esa manera, decidí empezar a compartir «tips» de diseño editorial. Y, aunque ya empezamos a dejar los #quédateencasa atrás (de momento), he decidido que lo mejor es seguir. Mucha gente me escribe dándome las gracias por el contenido que estoy compartiendo, y eso me anima muchísimo a seguir. De vez en cuando publicaré algunos de mis trabajos para que la gente no se olvide que en realidad eso es lo que me da de comer, jaja, pero la dinámica de la cuenta se va a mantener… El giro ha sido un éxito y es abrumador el subidón de seguidores que he tenido (al menos para mí, que estoy acostumbrada a tener poca visibilidad). Pero, sobre todo, lo que más me impulsa a seguir es la buena acogida y ánimo que me da la gente: estudiantes, profesores, autodidactas…

+¿Te atreverías a hacer una valoración del nivel del diseño en España?
Madre mía, qué compromiso… jajaja. Ante todo decir que hay gente con un potencial brutal en el diseño gráfico español. Y también contamos con algunos de los mejores diseñadores gráficos que aún viven del mundo (en el tema tipografía, otra gran olvidada, hay gente maravillosa). Creo que el lastre que arrastramos todos los que nos dedicamos a esto en este país es el poco valor que se le da. Hay mucha gente que no sabe ni lo que es el diseño gráfico (diseñar webs piensan muchos, o hacer dibujillos gratis)… Creo que el diseño gráfico en España pegó un buen subidón con Barcelona 92 pero, pese a todo, seguimos siendo un sector infravalorado totalmente.

Y el diseño editorial ni te cuento: creo que 7 de cada 10 que me preguntan creen que soy editora. Cada vez que me cruzo con una maquetación en condiciones de una tripa (interior de un libro) es puro éxtasis y voy rápidamente a la página de créditos para conocer el nombre del virtuoso que ha hecho eso… Por desgracia, en la mayoría de casos el nombre no aparece.

+¿Cuál o cuáles son los errores gráficos que te provocan un temblor en el ojo?
Uf… Cuando eres diseñadora editorial ya no vuelves a ver los libros (o cualquier cosa que esté impresa y lleve letras) con los mismos ojos. Es mi cruz.
Y sobre lo que más me duele pues… En una cubierta: el poco cuidado que se tiene muchas (demasiadas) veces con el interletraje (o tracking), en especial cuando son títulos muy breves. En maquetación: los ríos. Eso es imperdonable. Cualquier libro o proyecto editorial que se precie no puede permitirse tener ni un solo río… y he de decir que he visto al Amazonas y al Mississippi en muchos libros y revistas demasiadas veces (En periódicos directamente mejor no comentamos. La figura del maquetador ha desaparecido casi por completo).


+No hay nada peor que un bloqueo, ¿tienes algún truco para salir de ellos? 10. ¿Tienes algún ritual o práctica diaria?
Dejar lo que esté haciendo en ese momento y esperar unas horas antes de retomarlo, y de mientras dedicarme a algo totalmente diferente (alguna afición, si el timing lo permite). Nunca envío al cliente un trabajo en el mismo día que lo termino. Me gusta dejar pasar una noche entera antes de entregarlo. Cuando terminas algo en lo que llevas horas trabajando sin descanso es muy posible que te dejes algo en el tintero que te hubiera gustado modificar y cuando te das cuenta ya es demasiado tarde. Por ello recomiendo (o al menos eso hago yo), si es posible, dejar la entrega del proyecto para el día siguiente, después de haberle dado el último vistazo.

+¿Tienes algún ritual o práctica diaria?
Creo que debo ser uno de los peores ejemplos a seguir… jajaja. Me levanto tarde (no diré a qué hora, pero no antes de las 9 ni después de las 11…). Soy más bien vespertina/nocturna y odio la rutina (jamás me tomaré el desayuno a toda velocidad porque «en 5 minutos tengo que estar en el trabajo»). Mi ritual diario se basa en eso: levantarme tarde, desayunar poco pero bien, ponerme música bien alta y… al tajo… (Bastante cerca de la cama porque trabajo en casa). Mientras desayuno me gusta leer algún poema o asunto breve, o consultar libros técnicos de diseño editorial (esto es una carrera de fondo, siempre ando investigando nuevas cosas, asistiendo a talleres… lo que sea que me permita ir creciendo). Lo primero: revisar el correo y responder los e-mails de clientes… y después a tope hasta que termine lo que me haya marcado hacer en el día. Lo dicho: trabajo por objetivos. Eso sí, cada una o dos horas me doy un respiro que me ayude a retomar después con más fuerza. En mis ratos libres lo único que me distrae y deja la mente en blanco para relajarme es cuidar de mis plantas, las manualidades o pasar un rato descansando con mis gatas Sopa y Llina, ellas son las verdaderas jefas.

+Qué es lo último que has hecho como diseñadora? Cuéntanos un poco sobre ello.
Como diseñadora editorial acabo de terminar un fanzine en el que reúno los mejores «tips» que he ido compartiendo últimamente en Instagram, que será un minimanual sobre diseño editorial. He seleccionado los mejores y más útiles y los he ampliando, añadiendo imágenes también. Espero con ello ayudar a diseñadores que no se manejan mucho en la materia, a fanzineros, a gente autodidacta… Es mi primer fanzine y estoy bastante ilusionada con el tema.

+Y lo más importante ¿qué tienes ganas de hacer?
Pues me encantaría abrirme al mercado internacional. Es uno de mis próximos objetivos: currar para editoriales extranjeras o cualquier cliente que venga de fuera (nota mental: mejorar mi inglés).

+Al final siempre damos carta blanca. Un espacio para lo que quieras: dar un mensaje al mundo, saludar a tu familia, vender una bicicleta estática o pedir matrimonio. Así que adelante:
Solo añadir que en el blog de mi web hablo sobre diseño editorial y es algo así como el «origen» de mi cuenta de Instagram… Por si a alguien le apetece ampliar conocimientos o qué sé yo. Y aparte de eso, dejo por aquí mi cuenta de fotografía, que no tiene absolutamente nada que ver con lo que diseño… Es un poquito decadente, pero también me inspira.

Gracias Natalia