Daisy Collingridge y la forma “ideal” de habitar un cuerpo

Todo lo que hacemos y experimentamos en nuestro periodo de maduración es realmente importante y determinará muchos de nuestros siguientes pasos. Para Daisy Collingridge así lo fue un día que su madre la llegó a ver Body World, una exposición itinerante comandada por Gunther von Hagens en la que se revelaban las estructuras anatómicas internas mediante la plastinación.

Posiblemente antes se decía en mayor medida, pero cada vez es más complicado sentir eso de “nunca he visto algo así”. Estamos sometidos a un gran número de estímulos de forma diaria, y en redes sociales como Instagram tenemos tantas imágenes a nuestro alcance que acaban por adoptar todas la misma forma anodina. Algo nos tiene que llamar mucho la atención para que lo sintamos diferente y decidamos dedicar tiempo en descifrarlo. Así ocurre con las creaciones de esta artista con sede en Londres.

Un universo de telas

Su primer traje lo creó en 2016 para un concurso de diseño de Nueva Zelanda, al poco tiempo de graduarse en diseño de moda en Central Saint Martins. No mucho tiempo después, continuó ligado al mundo de las telas, pero de una forma radicalmente diferente. Y es que entre sus intereses ya no estaban realizar ropa a medida para desfilar en las pasarelas de las capitales de la moda.

Algunos, al poco de observar las “criaturas” a las que da vida, se aventura a decir que lo que intenta Daisy es centrar su discurso en la imagen corporal y los ideales del cuerpo, pero lo que de verdad hay detrás es la no búsqueda de un tipo de cuerpo canónico. En todo momento apuesta por ofrecer un amplio abanico de cuerpos, tal y como ocurre en la vida real,  sin promover ni degradar ninguno de ellos.

De su infancia y el recuerdo de estar rodeada por médicos, enfermeras y científicos, ya que gran parte de su familia está relacionada con este tipo de profesiones, nace una fascinación desmedida por el cuerpo humano. A esto, hay que sumarle una gran facilidad para realizar toda clase de manualidades como tejer, pintar, teñir y bordar. El resultado es una artista con conocimientos en anatomía humana y con una enorme capacidad para abstraerse y añadir a sus creaciones unas gotas de fantasía y creatividad.

Coser y explorar

Cada nuevo personaje comienza por arriba, construyendo la cabeza. Más tarde baja a la estructura corporal, cosiendo y tiñendo a mano cada bloque de tela, y bajando hasta completarlo según sea la forma que le haya dado en esa ocasión a la creación. Más o menos, según las dificultades y nivel de exigencia que ella misma se auto impone con la combinación de las técnicas de trapunto y acolchado libre, por cada traje completo el tiempo estimado de duración ronda entre dos y tres meses.

La superposición de capas y patrones de relieve es una de las partes fundamentales del proceso, algo que se aprecia tanto si las vemos estáticas como en movimiento. Y es que, si bien el hábitat natural de estas esculturas son las fotografías que la propia Collingridge dispara, creando también un contexto acorde a su narración, los trajes pueden responder al movimiento, pudiendo imaginar escenarios relacionados con la danza y el cine en los que funcionarían con acierto.

Esta parte final del proceso es un espectáculo del que bien valdría la pena ser testigo. Más teniendo en cuenta que Daisy ha convencido a su padre Dave para participar de forma activa creando un traje para él específicamente. En una reciente entrevista, la diseñadora textil confiesa que un siguiente movimiento dentro de Squishies, nombre que ha dado a esta colección de trajes, será ahondar más en el cambio que puede tener lugar en la persona física tras enfundarse el traje y pasar a interpretar. Admite que nunca se imaginó a su padre, de natural introvertido, moverse con tanta soltura al interpretar a uno de los personajes.

Al ver a Clive, Burt o Hillary, protagonistas de Squishies, habrás sentido asco, te habrás reído o simplemente habrás observado atónito durante unos minutos, pero lo que seguro no ha habido al otro lado es indiferencia. Esto es algo que hace que Daisy Collingridge tenga entre manos, y nunca mejor dicho, un proyecto con un gran recorrido que no ha hecho otra cosa que comenzar.

Desde Seiyu, te recomendamos seguir a Daisy Collingridge en Instagram para ser testigo del proceso de creación de sus obras.