Claves para teletrabajar sin perder la cabeza

Pasamos de verlo muy lejos y ser una noticia más de los periódicos a no poder salir de casa y enfrentamos a un tiempo indefinido de cautiverio responsable. Como si se tratase de un proceso traumático, si ahora queremos recordar los últimos días, no podemos. La incertidumbre y el miedo a lo desconocido nos lo impide.

Pero ya está, a estas alturas no vale de nada pensar si todos estos decretos exprés tenían que haberse anunciado semanas antes. Ahora es momento de ser conscientes del punto en el que estamos y sobrellevar la situación haciendo uso de todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance. Si eres de los que tienen la suerte de poder trabajar desde casa y nunca lo habías experimentado, necesitarás hacer frente a un cambio de mentalidad para conseguir que la transición sea lo más fluida posible.

En España, según las estadísticas de Eurostat, durante el pasado 2019 solo un 4,3% de los trabajadores se conectaba a distancia para desempeñar su jornada laboral. Eso indica que para un gran porcentaje de la población, el cambio que ya está instaurado ha tenido lugar sin la asimilación de unos importantes puntos a la hora de enfocarlo. Te los contamos.

Delimita tu espacio de trabajo

Probablemente, si no forma parte de tu rutina habitual, cuando compraste o alquilaste esa casa no pensaste en que tuviera una estupenda zona para trabajar. Por eso más que nunca, debes encontrarlo y conseguir que se diferencia totalmente de cualquier otro espacio de ocio. Esto significa que, en la medida de lo posible, no se aconseja utilizar el sofá para teletrabajar, ya que cuando se termine la jornada no habrá desconexión completa ni ruptura de espacios.

La luz y el mobiliario son dos de los elementos más importantes. Respecto a la primera, la luz natural debe ser siempre la opción de la que partir a la hora de iluminar nuestra nueva zona de trabajo, pero si no es posible siempre debemos intentar incorporar elementos de iluminación que se parezcan lo máximo posible. En la segunda, hay que elegir una silla ergonómica y cómoda, así como un buen escritorio que no nos desvíe la atención de lo importante constantemente.


Marca un inicio y final de jornada

Ya no entras a un sitio para comenzar ni sales para darlo por terminado. Aquí el marco espacial cambia por completo para centralizarse en una única localización. Por ello es importante un claro establecimiento de objetivos, tanto diarios como semanales, así tendremos más información sobre si hemos aprovechado o no la jornada.

Aquellos que desarrollan un trabajo creativo, es muy habitual que se aislen del mundo y, por ejemplo, se le olvide hasta la hora de comer. Aquí, todavía más, será importante ponerse alarmas en el móvil para ser consciente en todo momento del tiempo transcurrido.

 

Evita el aislamiento total

El no estar en el ambiente normal de trabajo, puede provocar cierta sensación de aislamiento, que en ocasiones se traduce en otros síntomas a los que hay que ponerle más atención. La ansiedad, fatiga, problemas con la digestión, ataques de pánico o tensión muscular, entre otros muchos, suelen ser avisos que el cuerpo transmite para hacer saber que está atravesando una situación para la que nadie lo ha preparado.

Para combatir todo esto, se aconseja seleccionar los medios de comunicación y las vías a través de las cuales te informarás, y limitar su visionado a una o dos veces al día. Además, también es muy recomendable seguir conectado a familiares, amigos y compañeros de trabajo usando aplicaciones de mensajería instantánea y herramientas de trabajo. Si con el uso de Whatsapp no es suficiente y necesitamos recuperar ese cara a cara tan importante, las videollamadas con Skype o FaceTime pueden ser la solución perfecta, así como otras como Appear.in, Anymeeting y Webex, entre otras.

Realiza descansos y estiramientos frecuentes

La combinación del cierre de instalaciones deportivas municipales y gimnasios privados con el teletrabajo puede llegar a asustar. Con el objetivo de que ninguna parte del cuerpo se vea afectada por una sucesión de comportamientos nocivos, lo mejor es asimilar la realización de breaks en nuestra jornada y, en estos, antes o, incluir estiramientos y ejercicios.

Algunas partes importantes en las que hay que poner especial atención son la espalda, especialmente la zona dorsal; los antebrazos, muñecas y dedos, para evitar los tan incómodos y dolorosos agarrotamientos; y el cuello, una de las zonas que más sufren cuando estamos demasiado tiempo sentados.

Cuida tu alimentación

A no ser que dispongas de una gran superficie en tu domicilio, te será muy complicado mantener una rutina de ejercicio que compense el aporte calórico al que estabas acostumbrado. Lo ideal es, desde el momento en el que te enfrentas a tu nueva rutina, valorar hasta donde puedes llegar en lo que a ejercicio físico se refiere y variar tu dieta de acuerdo a esto hasta lograr el equilibrio.

Trabajar desde casa implica tener una gran fuerza de voluntad para no levantarse cada diez minutos a la nevera a por algún snack. Y puede que la tentación nunca haya estado tan cerca de tu mesa de trabajo, pero debes ser fuerte. ¿Te sientas falto de energía? Evita alimentos con azúcar y procesados porque te saciarán al momento, pero posee un componente adictivo poco recomendable en este tipo de situaciones.

Un truco que pocas veces falla es contar siempre con agua en la mesa de trabajo. Existe una sensación que todos conocemos de ‘falso hambre’ que no hay mejor manera de combatir que bebiendo. De esta forma desviamos la atención y mantenemos al estómago ocupado.

 

La lista podría seguir eternamente, pero tenemos que tener claro que uno de nuestros aliados más poderosos debe ser la paciencia. El pensamiento positivo nos debe acompañar ahora más que nunca y, aunque detectemos esos síntomas de ansiedad, los debemos entender como un mecanismo de defensa. El trabajo, en un momento en el que nos sentimos amenazados, puede ser la mejor respuesta en esa ‘lucha-huida’ constante. Eso y estar bien informado.