Caleb Stein, oda al valor de las pequeñas comunidades

Todos podemos hacernos con una cámara, y también todos podemos acabar en el pequeño pueblo de Poughkeepsie, pero el conseguir formar parte de su historia, explorarla de principio a fin y retratar los lazos creados con sus habitantes es algo que pocos pueden atesorar. Caleb Stein, londinense de nacimiento, acabó cruzando el charco y aterrizando en esta parte del estado de Nueva York con el objetivo de estudiar Historia del Arte en la universidad Vassar College. Lo que no iba a conseguir adivinar es que esa población de menos de 50.000 personas a solo un par de horas de la Gran Manzana sería mucho más que un lugar de paso en su historia

‘Down By The Hudson’ es el título de una exploración fotográfica cuya historia comienza en el mismo momento en el que comienza a trabajar como asistente del fotógrafo Magnum Bruce Gilden, famoso por firmar unos crudos retratos. Mientras ordenaba el archivo de Bruce, principalmente formado por una enorme colección de negativos inéditos, comenzó a sentir una curiosidad extrema por el universo de la fotografía. A través de contemplar el trabajo de un profesional, centró esfuerzos en trabajar su propia técnica y, para ello, comenzó a disparar algunos de los spots más pintorescos de Poughkeepsie, como el estanque, las canchas de baloncesto o el depósito de chatarra.

Por medio del siempre instructor método heurístico del ensayo y error, Caleb poco a poco iba depurando un estilo, adaptando la montura y las lentes con las que, de ahora en adelante, quería mirar la realidad. Este símil sirve para definir el proceso de evolución en su fotografía y también para dejar evidencia de lo que esto le sirvió para dejar atrás toda concepción negativa sobre pequeñas ciudades. En Poughkeepsie consiguió dar forma a amistades de las que disfrutó durante toda su estancia, y esta construcción de relaciones es algo que se palpa a lo largo de la serie. Aquel que retrata lo que ves no es alguien extraño, ajeno a la vida de los protagonistas de las imágenes. Caleb se integró de lleno, por eso tiene anécdotas con todos los que se pusieron delante de la cámara, incluido ese adolescente que iba camino al baile de graduación de la escuela con una mirada tan tierna como misteriosa.

La belleza de lo mundano

Somos nuestro peor enemigo. No es necesario que otros nos sometan a juicio ni a presiones de todo tipo. En ocasiones nos creamos una barrera que no permite desplegar todo nuestro potencial creativo. Caleb lo sufrió, pero consiguió liberarse de la necesidad de encontrar algo visualmente espectacular para crear una poderosa imagen. La lucha entre las concepciones, expectativas y decepciones le llevó por el camino de la amargura durante meses, volviendo a casa con las manos vacías. En el momento en el que las fotografías se convirtieron en historias, tuvo medio camino andado.

El cambio de chip llegó cuando, simplemente, comenzó a buscar la belleza de las cosas simples. La idea errónea que vuela entre la élite de las grandes ciudades se había apoderado de él sin que pudiera hacer nada. Tuvo que educar este aspecto para darse cuenta que las grandes cosas se esconden en cualquier lugar si buscas de verdad. De Poughkeepsie, Caleb Stein se llevó mucho más que ‘Down By The Hudson’, es lo que consiguió cambiar su perspectiva y darle la oportunidad de poseer una mirada limpia y sana sobre lo que ocurre a su alrededor. Tal vez todos necesitemos un Poughkeepsie.a que vuela entre la élite de las grandes ciudades se había apoderado de él sin que pudiera hacer nada. Tuvo que educar este aspecto para darse cuenta que las grandes cosas se esconden en cualquier lugar si buscas de verdad. De Poughkeepsie, Caleb Stein se llevó mucho más que ‘Down By The Hudson’, es lo que consiguió cambiar su perspectiva y darle la oportunidad de poseer una mirada limpia y sana sobre lo que ocurre a su alrededor. Tal vez todos necesitemos un Poughkeepsie.