Ahora Madrid más que nunca

No han pasado 48 horas y en las calles de Madrid ya se siente el estreñimiento político y cultural, y el olor a naftalina. La Capital, que estaba floreciendo de nuevo, aún está de luto, cuando ya rechinan los dientes de muchos que mastican el odio y saborean las ansias de poder sin ética.

Han sido cuatro años en los que nos hemos acostumbrado a no sufrir expolios, a formar parte de una ciudad universal y social de la que Tierno Galván se sentiría orgulloso. Madrid empezaba a convertirse en una ciudad más sana, libre de humos y libre de prejuicios. Y mientras el Manzanares volvía a llenarse de vida nos convertíamos en un lugar mejor, democrático y más humano.

Han pasao’, pero nuestro deber como ciudadanxs es estar unidxs para que muevan los muebles lo mínimo posible, para que Madrid siga siendo eterna, plural, colorida, creativa y constructiva. Desde la bondad, sin territorialidad, con compasión. Como lo hacía Ella.