A Flamenco Catharsis, ‘el duende’ en papel

A Flamenco Catharsis es un proyecto editorial que reflexiona sobre el arte y la cultura del flamenco. Lolo González, su creador, revisa este estilo, ahora superficialmente de moda, para quitar maleza, ideas preconcebidas y estigmas, y a la vez condensar un sentimiento, <<el sentimiento>>, llevado a papel, con una estética contemporánea y una narrativa con la capacidad de calar. Para que no se pierda, para que siga perdurando, pero sobre todo para que se redescubra.

Llegamos a esta publicación a través de Tambourine, la plataforma madrileña dedicada a la revista independiente. A Flamenco Catharsis lanzaba su primer número y querer saber más del proyecto nos picó tan hondo que esta entrevista era inevitable:

+¿Recuerdas el momento exacto y el detonante que te llevó a crear A Flamenco Catharsis?
Sí, fue en Barcelona, donde vivía y trabajaba por aquellos años, en casa de mi amigo y compañero en esto Jordi. ¿Detonante? Pues a ver, mi afición por el flamenco es una cosa de siempre, y mientras me definía laboralmente y me desempeñaba en una agencia de publicidad de allí pensaba que algún día me gustaría poder centrarme en el flamenco. Es decir, como cualquiera, orientarme a trabajar en lo que a uno le gusta. Muy al principio a lo que aspiraba era quizá a hacerlo en alguna casa de discos, haciendo la comunicación de los artistas, o las portadas, o lo que fuese, desde dentro. La verdad es que no se me ocurrían muchas opciones más de poder desarrollar mis inquietudes flamencas creativas desde lo que yo sabía hacer.

Pero fue a través de unos compañeros, hoy amigos, que consumían y manejaban un puñado de revistas, como empecé a conocer todo el universo editorial más independiente del que yo no tenía ni idea, y que me flipó. Entonces un día, inconscientemente y sin pretenderlo, me vino la idea de unir lo que ya me gustaba con lo que me estaba empezando a gustar.

+¿Qué nexo de unión hay entre la catarsis y el flamenco?
Más que con el flamenco –que la tiene, al igual que con muchas manifestaciones emocionales intensas– sobre todo tiene que ver conmigo. Te explico: al final lo de adoptar el concepto catarsis como definición de una especie de liberación o transformación vital no es más que la traducción de lo que yo sentí interiormente en el momento en que decidí qué es lo que quería hacer en adelante. Es decir, todo esto debería haberse llamado “my flamenco catharsis” jajaja. Elegir la palabra catharsis me parecía que era potente, que sonaba distinto, y que conformara un nombre largo, tirando a raro, me gustó.

Flamenco Catharsis para Stella McCartney

Flamenco Catharsis para Stella McCartney

+¿Cómo se puede estructurar un arte y un sentimiento como el flamenco para llevarlo al índice de una revista?
Pues no lo sé porque trato de no hacerlo. Es decir, de momento el proyecto de la revista es algo que estoy haciendo a tientas, sobre la marcha. Y ahora me gusta hacerlo así. Por un lado tengo muchas ideas, sin importarme que tengan tonos y direcciones distintas, tan solo bajo el gran manto de la palabra flamenco, que quiero ir plasmando. Y por otro, a veces me ha pasado y me pasará que, por circunstancias, ciertos contenidos no van saliendo como en principio tenía en mente… pero al final tiene su gracia que así sea. Me gusta a veces lo azaroso porque lo vuelve todo menos obvio. Si dentro de 10 números se descubre alguna línea o tono editorial común, no será buscada. O quizá la línea editorial será que no hay línea editorial.

+¿Dónde está el límite editorial? ¿Qué no veremos nunca en esta revista?
No lo sé. No hay reglas. Se verá todo aquello que me guste, y que es difícil de explicar por qué me gusta. Y ese gustarme o no muchas veces depende del momento, con la posibilidad de que alguna vez me contradiga en el tiempo. Para mí no hay reglas, hago esto para divertirme.

+Cuéntanos un poco sobre ti ¿Ya te dedicabas al mundo editorial? ¿Cómo te has enfrentado al proceso de producción? ¿Qué has aprendido?
En absoluto. Siempre me he dedicado y me dedico a la publicidad. Me he enfrentado al proceso con muchas ganas, mucha dedicación y mucho desconocimiento.
He aprendido: 1. Que las cosas se hacen haciéndolas. 2. Que es fundamental la organización de tareas, cosa que no hice. 3. A no darle importancia a los errores, pues a nadie le importa tu proyecto, y en cierto modo a casi alegrarme cuando cometo uno porque, primero, todo es subsanable, y segundo, porque te da la bonita sensación de haber aprendido algo.

+La revista independiente parece que vive su mejor momento para un sector muy concreto, pero no para el gran público ¿Por qué has elegido el papel para esta cruzada?
Más allá de todo eso del consumo de revistas por deseo objetual y demás, creo que el papel es un soporte muy democrático, relativamente fácil y barato de producir, y que lo aguanta todo. Es decir, si tienes algún discurso o idea o ángulo sobre algo que quieres compartir con el mundo, y no tienes muchos recursos, como mínimo puedes darle vida en papel con palabras, que son gratis. Sí que es verdad que más barato que una revista en papel es una revista on-line, pero no queda tan bien en tu estantería jajaja.

Y respecto a lo del buen momento, como te digo, no es algo que tenga que ver conmigo. Que este proyecto surgiera ahora, en el buen momento del flamenco y de las revistas, es circunstancial. Cosa que, por otro lado, me ha beneficiado, pues ahora el público potencial es más amplio que el que yo imaginaba en su día.

+En lo musical ¿Crees que universalizar el flamenco, hacerlo popular y “consumible” para todo el mundo puede hacer que pierda su originalidad?
En absoluto. Primero de todo si hablamos de originalidad, el flamenco original era el que se cantaba en cuevas y en la intimidad hermética de las casas. O sea, nada que ver. El flamenco que hoy conocemos viene y es más consecuencia de cuando a principios del s. XX se sacó del ambiente estrictamente familiar y se llevó a los cafés cantantes, que empezaron a popularizarlo y a convertirlo en un espectáculo de entretenimiento consumible para el gran público. Por tanto, en mi opinión, el flamenco con los tiempos ni pierde ni gana. No es, ni fue, sino que va siendo.

Y retomando a lo de antes: estoy totalmente a favor de que el flamenco se universalice y se haga consumible. Por ahí suele haber muchos artista defensores de lo contrario, pero cuando le sale un contratito en Alemania se frotan las manos. Justo hace poco salía la noticia de que los Grammys Latino iban a quitar la categoría “Flamenco” de sus premios (por falta de propuestas, que dá que pensar) y veía en redes que algunos artistas y gentes que casi alegraban de que eso ocurriera, como sugiriendo que estar en los Grammys Latino abarataba al flamenco. A mí me parece un pequeño golpe. Creo que es muy negativo que al flamenco se le saque de los focos. El flamenco necesita comunicación, promoción, necesita pasta. Cualquier arte, creación o expresión creativa necesita pasta para dar lo mejor.

+¿Nos puedes adelantar cuales son tus intenciones para el siguiente número? ¿Qué vamos a encontrar?
Más colaboraciones y mejor forma y contenido.