Toni Catany en la Sala del Canal de Isabel segunda

Un viaje con Toni Catany en la Sala Canal de Isabel II

A través de 140 fotografías se puede contar la historia de uno de los fotógrafos más importantes del siglo XXI en España. Ganador del Premio Nacional de Fotografía en 2001, Toni Catany capturó instantáneas que recuerdan a una pintura que ha sido realizada con tiempo y mimo. Cuando ir era volver, exposición que le dedica el Canal de Isabel II, es un viaje por las aventuras de un fotógrafo al que le obsesionó capturar la belleza. Los retratados te miran de frente, como si estuvieran esperando a ser vistos, los cuerpos desnudos revelan su afán esteta y los objetos tienen el tratamiento de una pintura que transmite la idea de perdurabilidad en el tiempo. Es decir, la fotografía de Toni Catany podría haber sido realizada hace 20 años u hoy mismo. Desde que en 1967 hasta 2012, un año antes de morir, jamás olvidó su cámara.

Viajar fue una de las grandes pasiones de este fotógrafo, el hilo conductor de esta exposición que arranca con las imágenes que él mismo seleccionó para la muestra Mediterránea. De allí provenía y a ese mar se sintió siempre apegado. Como bienvenida y para complementar estas imágenes han colocado una vasija venezolana como metáfora de “retener el agua del Mediterráneo que Catany quería inmortalizar”, explica Antoni Garau, uno de los comisarios de la retrospectiva y director de la Fundación del artista. Después, una sucesión de sus viajes a Venezuela, al Caribe, a Cuba y sus personajes que nos descubren un lugar diferente. Pero esas aguas vuelven a cambiar cuando viaja a Japón y a Indonesia, secciones que también se alimentan con objetos de esos lugares que visitó.

Toni Catany-Canal de Isabel

Catany fue un fotógrafo pictoralista que supo combinar el equilibrio estético con la espontaneidad que aporta la disciplina. Sus retratos directos, crudos, con protagonistas que miran siempre de frente tratan de mostrar la realidad que veía en cada uno de ellos. “Él tira el anzuelo y espera a que el retratado pique para presentarlo de manera fortuita”, comenta Garau. La sensibilidad de su mirada hace que esos protagonistas parezcan irreales y, al mismo tiempo, que resulte complicado discernir si fueron tomadas ayer o hace 20 años. Y es que su interés siempre estuvo en retratar de manera bella, y bajo sus instantáneas subyace siempre una historia autobiográfica, una especie de memoria suspendida a través de las que se puede conocer un poco más de su personalidad.

“He aprendido a diferenciar aquello que es fotogénico de lo que no es. De hecho, hay cosas que me gustan pero que fotográficamente no tienen ningún interés”, dijo alguna vez. Y en ello se mantuvo fiel durante toda su trayectoria, en capturar y recolectar los objetos que luego podría utilizar. Como cuando en los años 80 recuperó la naturaleza muerta, género que le valió el reconocimiento internacional. La serie que en el salón del Canal de Isabel II se representa es la de las macetas, un homenaje a su madre, de carácter austero y sencillo, y esas macetas improvisadas en tarros o latas en las que plantaba los brotes muertos.

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Aunque siempre fue reportero su primer gran viaje como fotógrafo fue en 1966 cuando la Guerra de los Seis Días entre Egipto e Israel había acabado y Destino, publicación para la que trabajaba, le encargó un reportaje sobre ambos países. Aquella experiencia abrió su apetito de conocer el mundo e inmortalizar lo que veía. Utilizando diferentes técnicas añejas como el calotipo y el heliograbado pero adaptándose, cuando fue necesario, a la fotografía digital y llevando consigo la polaroid, su objetivo final siempre fue la búsqueda del mejor método para expresar un sentimiento.

Sus instantáneas, tomadas como si fueran pinturas, se pueden entender como una aventura al interior su vida. Para él, viajar era salir en busca de uno mismo y una vuelta a los temas que siempre le interesaron: el desnudo, la naturaleza muerta y el retrato. Y, así, el título que le han dado a esta retrospectiva que también muestra imágenes inéditas, Cuando ir era volver, cobra su sentido cuando sabemos que tras toda inquietud en cretratar los rincones más remotos del mundo, Catany retornaba siempre a casa, a su Mediterráneo.

Hasta el 15 de enero en Sala Canal de Isabel II

C/ Santa Engracia, 125. 28003 Madrid
Tef. 91 545 10 00 – Ext. 2505
Cómo llegar
Metro: Ríos Rosas (Línea 1) – Alonso Cano (Línea 7)
EMT: Autobuses 3, 37 y 149

Horario:
De martes a sábados: 11.00 a 20.30 h
Domingos y festivos: 11.00 a 14.00 h
Cerrado: los lunes, 24, 25 y 31 de diciembre, 1 y 6 de enero
Entrada y actividades gratuitas