Todo deriva de On Clash, que parte como una plataforma dedicada a la difusión y extensión dentro de España de los nuevos conceptos sonoros electrónicos que se estaban fraguando dentro y fuera de nuestro país, abordando diferentes proyectos dentro del ámbito audiovisual. A partir de aquí, se crea el proyecto Valle Eléctrico, como una iniciativa de algunos de los integrantes de la primera organización, con la idea de crear un evento en torno a grupos cuya piedra angular fuese el sintetizador.

Sin tener en cuenta su repercusión mediática, Valle Eléctrico da espacio tanto a grupos de renombre internacional como artistas más modestos del panorama nacional. Sus primeros pasos fueron a comienzos de 2012 y durante su recorrido han traído a Madrid a los artistas más transgresores a ambos niveles.

Aprovechando un momento en el que la escena madrileña latía en torno a la música electrónica, se ponen en marcha junto a varios colectivos más, que este año celebran también su quinto aniversario. Haciendo uso de sus fondos personales –aunque también han contado, en ciertos momentos, con la ayuda de la agencia Pelonio, y algún otro patrocinio– y con mucho ímpetu por crear algo distinto a lo que se llevaba a cabo en ese momento. Lo que supone un gran mérito, ya que han ido compatibilizando estoicamente sus estudios, sus trabajos y Valle Eléctrico.

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Son tres personas las que están al timón en este momento; Tito Ruano,  Yeray Dorta –director de arte y social manager– y Diego Sánchez, encargado de las escenografías e iluminación durante los directos­. Actualmente este colectivo continúa implementando las diferentes ramificaciones de música electrónica en la capital; desde el synth pop, hasta el dark wave, pasando por el R&B. Colaborando con otros artistas y colectivos interesados en su proyecto, y adaptándose a sus disciplinas para poder trabajar en conjunción. Es de este modo como crearon el fanzine Synthzine, del cuál, confiesan, habrá otra segunda edición. También han publicado vinilos autoeditados con artistas como Battlekat.

Creando un ambiente intimista desde sus orígenes, nos han acercado a sonidos magnéticos, rompedores, lisérgicos. Han colmado de buenas vibraciones las salas con las que han trabajado, creando un espacio donde sentirse cómodo y en comunión con los artistas. Pero también han sabido trasladar esto a grandes escenarios, como es el caso de Absolut Electrik Factory, donde nos brindaron las actuaciones de artistas de la talla Jessy Lanza, Jeremy Greenspan o East India Youth. Un añadido clave es que, a la hora de programar, siempre buscan la paridad de género tratando de que los eventos incluyan una ecuanimidad entre artistas masculinos y femeninos.

En este mes de octubre han participado en Autoplacer, el festival de autoedición que se celebra en el Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles, y se darán cita el próximo día 21 de octubre en su habitual sala, Café La Palma, con la actuación del afamado dúo de Melbourne KLLO, que nos impregnará con su UK garaje sensible y armónico. A mayores contaremos con los sets de la banda madrileña Ten Bears, Snowy Beatz, Harfon y los habituales dj’s Valle Eléctrico. Todos ellos traen interesantes propuestas que no debemos perdernos.  Esta temporada prometen más ediciones e innovar respecto a géneros musicales; aproximándose a otros estilos como el trap, experimental o ambient. Defendiendo una gestión cultural musical diferente y tomando un rol camaleónico con el que poder adaptarse a la escena de la ciudad.

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