Mikey Woodbridge. La obligación de ser diferente

Qué más da que sea hombre o mujer; gay, trans, agénero, hetero, queer y demás etiquetas. Pues sí da. Importa. Evidentemente no debe ser condicionante para respetar a un ser humano, ni algo que defina por completo a una persona, pero sin duda, eso que superficialmente se ve como una etiqueta, es una caracteristica más, como quien que es creativo, temeroso u observador. Ese rasgo guarda influencias, sentimientos, dudas y matices tan identitarios y únicos como la persona que hay detrás. Importa porque es lo que te hace diferente. Mikey Woodbridge, tiene muchas de esas etiquetas y gracias a ellas su música tiene sentido.

Mikey es de esa clase de artista que si hubiera nacido en el Nueva York de finales de los 70’s sería todo un mito, el icono detonante de una subcultura o la leyenda influenciadora de muchos cantantes y estados de ánimo. Hoy, hay más de todo y el talento, muchas veces, se disipa entre lo normal; así que tomemos reflexión como un intento para hacer mella en el recuerdo y despertar nuestra capacidad de criba.

Sus canciones, para un artista que tiene la capacidad de transformarse continuamente mostrando su verdadera piel, son un chorro de verdad, de crudeza sincera y dolor; un darse la vuelta como un guante, un ungüento casi sanador que le permite charlar consigo mismo y con su entorno más cercano para sentirse más normal.

Mikey Woodbridge en SoundClud