Epic Cycling Climbs: el hombre contra la montaña

La relación del hombre con la montaña ha sido objeto de admiración, temor y respeto desde tiempos inmemoriales. Véase los versos que Dante dedicó al Mont-Ventoux, una de las mecas del ciclismo, o la Selva Negra, cuyos picos inspiraron a muchos poetas y pintores del Romanticismo para engendrar y ejemplificar el termino de lo sublime. Michael Blann ha escrito un capítulo más en la narración de esta interminable lucha del hombre y la naturaleza. Durante meses ha fotografiado los puertos y subidas más emblemáticas del viejo continente para confeccionar Epic Cycling Climbs, una oda visual a la épica del ciclismo.

Muchas son las personas a las que le aburre el ciclismo, pero pocas las capaces de negar el valor del esfuerzo agónico de estos deportistas en su lucha contra la orografía y el medio. Esa esencia, tan difícil de captar y hacer entender a quien no lo ha experimentado en primera persona, está magistralmente recogida en las fotografías que ilustran Epic Cycling Climbs (Thames & Hudson, 2016). No es casualidad, ya que su autor, Michael Blann, fue ciclista profesional antes que fotógrafo y conoce a la perfección esa sensación, así como la belleza estética de estas cumbres. Unas imágenes en las que el protagonismo no lo tienen los ciclistas, que aparecen empequeñecidos en la inmensidad de estos pasos montañosos, sino los imponentes obstáculos que la naturaleza colocó hace millones de años y que el hombre decidió asfaltar (en el mejor de los casos) para conquistarlos a lomos de una bicicleta.

El recorrido se detiene en los puertos más emblemáticos que casi cada año se suben en las tres grandes vueltas por etapas del mundo, así como en otras subidas de renombre. Cumbres de culto, en las que se han escrito algunas de las más importantes páginas de la historia del ciclismo. En las que se han coronado mitos y caído leyendas. Alpe d’Huez, el Mortirolo, Passo dello Stelvio, Col d’Aubisque y du Galibier, o nuestros Lagos de Covadonga, Sierra Nevada y L’Angliru. Instantáneas de una belleza conmovedora y aterradora a partes iguales. Desde las Ardenas a los Pirineos, Blann muestra el lado más hostil de la naturaleza para celebrar el valor y la gallardía de los profesionales y aficionados que desde hace décadas se aventuran en las zigzagueantes laderas de estos colosos. Un centenar de imágenes que producen dolor de piernas tan sólo mirar. Que pueden servir de llamada a la aventura o de advertencia definitiva para imprudentes.