Elton John. Entre la música y el deporte

Elton John y el futbolista George Best. Fotografía de Lynn Goldsmith

Quizás resulte difícil imaginarlo de un modo diferente que no sea sentado frente a un piano, vestido de forma estrafalaria, o bufando a la prensa, pero lo cierto es que, desde bien joven, Elton John ha compaginado de forma activa la música con su otra gran pasión: el deporte. La estrecha relación del artista londinense con el fútbol, el tenis o el cricket, ha sido una constante en su vida, involucrándose en ellos como practicante, aficionado y mecenas.  

Se ha casado dos veces, la primera con una mujer. La segunda, con un hombre. Ha tenido hijos. Ha conocido toda clase de excesos. También el cielo de la fama y el éxito. Y los infiernos. Fue condecorado como caballero del Imperio Británico. De su cabeza, garganta y dedos salieron algunas de las canciones más emocionantes del siglo XX. Estas son, seguramente, las cosas que la gente habitualmente conoce sobre Elton John. Sin embargo, la vida de este niño prodigio, nacido entre Wembley y Watford hace setenta años, ha estado prácticamente siempre ligada al deporte. Una faceta de su vida por la cual ha declarado públicamente su devoción y de la que no mucha gente sabe.

Actuación de Elton John en el Estadio de los Dodger. Fotografía de Terry O’Neill

Su atuendo (moderado con los años) a base de gafas imposibles y ropas brillantes, no hacían sospechar que detrás de todo ese glamour se escondía una mundana afición por el deporte. Y es que lo cortés no quita lo valiente. Cuando contaba con tan sólo 26 años, fue nombrado vicepresidente del club de sus amores, el Watford F.C., tarea a la que se prestó gustoso ya que quería usar su popularidad como medio para recaudar fondos para su modesto equipo. A los 29, era ya el accionista mayoritario y propietario de facto del equipo de la periferia londinense. Su pasó dejó tal marca que se decidió bautizar con su nombre a una de las tribunas del Vicarage Road.

Pero su pasión no se ha limitado al fútbol, tanto es así, que no resultaba extraño verle durante los 70 y los 80 jugar al tenis o al cricket, así como alternar a menudo con figuras del mundo del deporte. Cuando el pasado enero falleció el ex jugador y entrenador británico, Graham Taylor, Elton John dijo sentirse profundamente abatido por la pérdida de su amigo. “Éramos como Batman y Robin”, declaró. En sus giras por Estados Unidos, descubrió el béisbol y el football, y siempre que tenía ocasión se acercaba a verlo o practicarlo. De aquellos años procede su amistad con Robert Kraft, dueño de los New England Patriots. Es por ello que la fiesta de celebración del título de la última Super Bowl no podía contar con otro invitado estrella que no fuera él.

Sir Elton, en un partido benéfico en Las Vegas

Aún hoy, es habitual encontrarlo no solamente en el palco del estadio del Watford, sino en múltiples eventos que van desde el boxeo a la Formula 1, pasando por partidos benéficos de toda índole. Tanto ha significado el deporte en su vida que hace unos años creó la Rocket Sports Management, una fundación dedicada a buscar y promocionar futuros talentos deportivos para Gran Bretaña.  Tanto, que no ha tenido nunca problemas en ponerlos a la misma altura: “la música en directo, como el deporte, es un momento que no se repetirá nunca más; la próxima vez será del todo diferente”. Dos mundos, la misma magia.